El reto
Cara Luna abría como proyecto nuevo, sin marca y sin cuenta. Y con una dificultad de partida: el local vive dos momentos distintos en la misma noche. Desde las cuatro de la tarde es un sitio de conversación y música suave; de medianoche en adelante es bailable. La identidad tenía que sostener los dos sin partirse en dos marcas, y apuntar a un público de alto poder adquisitivo sin recurrir al dorado de siempre.
La solución
El símbolo resuelve el nombre y la inicial a la vez: una luna creciente que, leída de otra forma, es la C de Cara Luna. Va acompañada de una serif de trazo fino y espaciado abierto, que es lo que da el registro nocturno y sereno, con el descriptor «meeting point bar» debajo para que nadie tenga que adivinar qué es el sitio. La paleta se aparta del negro y el dorado: vino profundo, marrón casi negro, terracota y crema. Son colores de interior, no de discoteca.
Lo que se entregó
- Símbolo y logotipo completo
- Cuatro versiones cromáticas verificadas sobre cada fondo de la paleta
- Paleta con sus códigos
- Moodboard de dirección de arte
- Versión reducida del símbolo para perfil y aplicaciones pequeñas
