El reto
e-shopally no le vende al comprador final: le vende al que monta la tienda. Su marca tiene que leerse como un socio técnico solvente, y el nombre es largo y compuesto, que es justo lo que suele romper un logotipo cuando hay que ponerlo en una pestaña del navegador o bordado en una gorra.
La solución
El wordmark separa el nombre por peso y no por espacio: «shop» va en negrita dentro de «e-shopally», así el ojo agarra la palabra que importa aunque la pieza sea diminuta. Se entregan dos versiones, con y sin el descriptor «your ecommerce partner». La paleta —azul, turquesa y coral— se probó en positivo y en negativo sobre los cinco fondos posibles antes de cerrarla.
Lo que se entregó
- Dos versiones del wordmark, con y sin descriptor
- Paleta con equivalencias Pantone y CMYK
- Familia tipográfica
- Aplicación en positivo y negativo sobre cada fondo
- Aplicaciones en hoodie, camiseta, gorra, lanyard y botella
