El proyecto
Lo que se muestra: el cartel de happy hour con fotografía propia, la tote bag con la marca aplicada, las piezas de menú y posavasos, y la fotografía de coctelería que fija el tono cálido del sistema. Cada pieza usa la misma paleta y la misma voz, que es lo que hace que la marca se reconozca antes de leer el nombre.
Cómo lo logramos: primero se definió el concepto — la indulgencia como identidad, el «pecado» como permiso — y de ahí salió el sistema: paleta terracota, tipografía con espaciado amplio y el sello ilustrado como firma. Solo después se produjeron las aplicaciones, para que cada pieza naciera del sistema y no al revés. El proyecto se desarrolló en colaboración con Nana Brand Atelier.




